Listas Electorales

20/01/2011

En cualquier partido político, la vida va pasando al ritmo de las agendas marcadas por los responsables. Suelen ser ritmos más o menos rutinarios que hacen que la militancia caiga en una especie de apatía o pasividad, un cumplir los cometidos que a cada cual se le han encomendado y ver pasar las asambleas como se contempla el paso de las estaciones, el ritmo de las cosechas o la migración estacional de las aves.

Pero hay momentos, las campañas electorales, que requieren un extra de actividad, un sacudirse el conformismo, la modorra y la comodidad y participar en la lucha, preparar programas, participar en reuniones de distrito, analizar los problemas, y mil cosas más que se aprenden sobre la marcha. Son períodos en los que cada grupo se juega cuatro años de poder o de travesía del desierto. Cuatro años dan para mucho. Tal vez demasiado. Un plazo que se pasa como un soplo si se han ganado las elecciones, pero que parecen inacabables desde la oposición.

Estamos en el momento más delicado del proceso, que es la elaboración de las listas municipales: los nombres y el orden de aquellos compañeros y compañeras de partido que aparecerán en las papeletas del próximo 22 de mayo. Se supone que nuestra Comisión Ejecutiva Municipal ha elaborado unas listas equilibradas, viables, con garra y con nombres de gente realmente implicada y motivada. Se supone que habrán contemplado las distintas opciones dentro del partido local: los barrios y distritos, las distintas organizaciones sectoriales (educación, juventud, comunicación…). Creo en la seriedad de Chema Rueda y de su Comisión, que supongo que habrán hecho un trabajo impecable.

Pero en política cabe el egoísmo, las ambiciones legítimas (y también las ilegítimas), las expectativas que pueden verse frustradas, el inconformismo, en definitiva. Cabe la postura de “si no voy en las listas me desentiendo”. O la de quien se remonta al inicio del proceso (“no se dieron las primarias, que Paco Cuenca se las apañe”). Hipótesis peligrosas, pues creo que no se trata de preferencias personales, sino de asumir la decisión que en su momento adoptaron los órganos del partido estatutariamente capacitados para hacerlo.

Estamos, simplemente, ante Paco Cuenca o la continuación del modelo “pepetorrista” y todas las demás consideraciones no me interesan.

El sábado nos reuniremos en asamblea para discutir y sancionar las listas propuestas. Es, propiamente hablando, el primer acto de la campaña electoral. Me gustaría pensar que va a haber una asistencia masiva, que vamos a hacer lo que tenemos que hacer como militantes: construir partido y posibilidades para el partido. Aclarar entre nosotros nuestros desacuerdos y nuestras reticencias (si es que las hay, que yo no tengo: ni con el candidato Paco Cuenca, ni con la Ejecutiva Municipal) y decidir sobre las listas.

Lo que no me serviría, y soy el último mono, es la displicencia, las ausencias más que señaladas, el desprecio al partido y a sus gentes, las pataletas de niño malcriado, la negación del principio de democracia interna, que otorga poderes a sus órganos, unos poderes que aquí se han respetado escrupulosamente, aunque no se ha llegado al proceso de primarias.

El sábado no podemos perder este primer asalto a la Plaza del Carmen, ni ante los medios, ni ante la ciudadanía. Mucho menos, ante los propios compañeros y compañeras socialistas: eso sería degradante.

Alberto Granados

Difícil, muy difícil

28/11/2010

Dice Javier Arenas en El País de hoy (edición de Andalucía) que ser del PP en esta comunidad es “difícil”  porque “el que ha querido buscar un chollo, un cargo o un coche oficial se ha ido a otro lado”. Siempre he admirado la portentosa capacidad de análisis que este político ha demostrado durante toda su vida hacia nuestra tierra, algo que quedó claro cuando, estando él en el Gobierno central, éste se cargó el subsidio agrario, en una zona de agricultura estacional y paro crónico desde hace milenios.

(Imagen tomada de identidadandaluza.wordpress.com)

 

El señor Arenas añade que “en los pueblos donde hay alcaldes del PP se vive mejor que en los de al lado donde no gobierna el PP”. Lo hace sin anestesia, sin apoyarse en el rigor de los datos estadísticos, ni en hecho objetivable alguno: él no lo necesita. Él, que sabe manejar los hilos del poder con aire de señorito sevillano, no necesita esa contingencia de los datos y las comprobaciones: lo que dice lo dice con tal aplomo que, incluso siendo una majadería, queda revestido de verdad axiomática, de hecho incontrovertible, de principio básico de un sistema.

El señor Arenas, que lleva perdiendo elecciones toda su vida, al igual que su jefe nacional, demuestra su enorme capacidad para decir lo que haga falta sin el más mínimo sonrojo. A fin de cuentas, se atrevió a crear una teoría política, la de la alternancia, llena de sensibilidad paternalista: puesto que los andaluces no sabemos bien a quién votamos, nos suelta ese concepto según el que hace falta que los dos partidos alternen en el poder, sencillamente porque el resultado de los comicios de los últimos veinticinco o treinta años no le ha sido favorable. Es como cargarse la esencia misma de la democracia, pero eso no le resulta grave: su mentalidad está apoyada en el caciquismo, ahora remozado de neoliberalismo, en el ”usted no sabe con quien está hablando”, en toda una historia, esta sí verificable, que nos habla de la derecha andaluza, siempre insolidaria y ausente de los problemas sociales. Esa derecha de casino, escopeta, perro y cofradía.

Creo que hay otra explicación: en Andalucía es difícil, muy difícil ser del PP porque existe una cultura del hambre, de la falta de expectativas, de la compra de votos, de compra de voluntades y de uso partidista de la autoridad. Esa cultura, señor Arenas, metida a sangre y fuego en las generaciones mayores, lleva volcándose en las urnas desde que existen las instituciones andaluzas, por mucho que a usted le pese. Usted y los suyos representan lo más rancio del pensamiento y de la práctica política para los andaluces.

Por eso resulta difícil, incluso tras el desgaste y la crisis, que usted pueda llegar, porque lo vemos como una amenaza, nunca como una solución a nuestros problemas. Usted, que pide comisiones para los casos de corrupción (menciona Mercasevilla) no tendrá la más mínima credibilidad mientras no quede patente su apoyo a la transparencia absoluta en el caso Gürtel, que se nos presenta, muy esquemáticamente, así: un delincuente, un aquiescente; un delincuente, un aquiescente; un delincuente, un aquiescente… Eso sí es alternancia.

Alberto Granados

Límites

04/11/2010

En la vida hay una serie de límites que no deben sobrepasarse, pues de ello se deriva un desgaste personal, una pérdida de categoría humana, una degradación, en suma, de la que resulta muy difícil recuperarse. Esa situación implica la desaparición del respeto, de la credibilidad, de la anuencia de los demás. En política, también, y en estos tiempos de banalización, más aún.

Por eso me sorprende que nuestro alcalde llegue a saltarse unos límites que nunca debería haber sobrepasado. El hacerlo lo degrada a él, en primer término, como político, cosa que a mí no me preocupa. Lo malo es que, en segundo lugar, también degrada al resto de la ciudadanía, a la que representa, y a la propia ciudad, que está peor que nunca y que parece una urbe del tercer mundo en vez de una potencia turística.

La política de Torres Hurtado, para la que yo he inventado el término “pepetorrismo”, consiste en vivir de una eterna confrontación con la administración autonómica  (confrontación que él mismo provoca), en ir de víctima de mil complots perpetrados contra Granada (en realidad, el único complot contra la ciudad es su propia presencia en la alcaldía, algo que espero acabe en el próximo mayo), en gastar el dinero de forma tan atrabiliaria que nos ha dejado en la más patente ruina y en desentenderse de todos aquellos elementos que interesan al futuro de Granada: Campus de la salud, Palacio de Congresos, empresariado, comercio.

Un alcalde que siempre se ha opuesto a cualquier postura de la Junta de Andalucía, que ha hecho un grosero desaire a Rafael Moneo, que ha gastado en las obras de la Gran Vía mucho más de lo presupuestado (nunca hemos conseguido enterarnos de por qué se sobrepasó el presupuesto ni en cuánto), que ha ido perpetrando una cadena lamentablemente larga de despropósitos y que ha dejado las arcas municipales en la más penosa ruina, aunque eso sí: tenemos el canal de televisión municipal a la imagen y semejanza suya, previo pago de un capital que ya quisiéramos que estuviera en las arcas para ciertas contingencias (me refiero a algo que él ignora: los barrios, llenos de baches y en un  estado lamentable).

Pero es en estos últimos meses cuando ya está rebasando cualquier límite pensable. Debe tanto dinero a empresas de jardinería, de limpieza y de transporte que los trabajadores tienen sus puestos de trabajo en peligro. Por lo pronto, hoy dice el diario local Ideal que Inagra va a plantear un ERE que dejará en la calle a 90 personas, eso en una ciudad que está cada vez más mugrienta pese a la más que sospechosa “Escoba de oro” que ha conseguido. Él ha intenado “solucionar” el asunto rebajándoles el sueldo y el conflicto está servido.

También anuncia la prensa local que tiene previsto “reacaudar” medio millón de multas (me pregunto si formulado así, no es para ir a la Fiscalía: ¿se pueden prever las infracciones urbanísticas y de tráfico o es que se levanta la veda de los ciudadanos, quienes vamos a pagar, vía sanción prefabricada, el dinero que falta en tesorería?).

Esto llega precisamente cuando se inician las obras de remodelación de Ganivet, una de las más emblemáticas calles de la ciudad, en pleno centro: unas obras tan costosas como innecesarias que parecen destinadas a premiar el voto de los suyos, mientras se soslayan los baches y carencias de los barrios deprimidos.

Creo que ha pasado ya todos los límites permisibles: lo está haciendo tan rematadamente mal, de forma tan surrealista, con tanta irresponsabilidad que Granada entera debería rebelarse y decirle que ya ha pasado los límites aceptables, que ya no se le puede permitir una sola arbitrariedad más.  

Me pregunto qué se propone con tal sarta de barbaridades y llego a pensar que está pidiendo a voces que Paco Cuenca le gane la alcaldía. Se dice que Torres Hurtado será el candidato popular, pero sólo de fachada para afuera, pues él tiene previsto ocupar un cargo tan pronto como pasen las elecciones y, en el caso cada vez más improbable de ganarlas, dejaría la alcaldía en manos de su delfín, el Sr. Pérez, el que se ha atrincherado defendiendo la escultura a José Antonio Primo de Rivera en Bibataubín porque la puso su padre, cuando éste era Jefe Local del Movimiento. Llego a pensar que Torres Hurtado odie tanto y tan profundamente a Sebastián Pérez que le está dejando una herencia imposible. De otra forma no entiendo que se salte las bardas de lo posible en política, que rebase unos límites que lo dejan en un limbo de absoluta ineptitud, una ineficacia que los granadinos no nos merecemos.

Alberto Granados

Manual de pepetorrismo

01/10/2010

(Nivel simplón: no requiere niveles superiores) 

Empezaremos este manual por definir el fenómeno granaíno del “pepetorrismo”, que es esa corriente telúrica que impele a esta conservadora ciudad a votar, inexplicablemente, a José Torres Hurtado para alcalde, pese a que este hombre, nuestro “arcarde”, tiene sumida a Granada en el más absoluto caos económico, en la más irrevocable inanidad política, en el más irremediable tedio urbano.

Este breve manual pretende servir a los usuarios para entender por qué Granada se ha estancado y necesita un cambio radical, pero además pretende ser un modesto apoyo logístico y lógico para cualquier militante del PP que sienta la profunda necesidad de llegar a ser alcalde de una ciudad como la nuestra, que hay gente pató.

Para entender el pepetorrismo (o para ser un alcalde pepetorrista), lo primero que hay que tener a mano (si hace falta, se crea de la nada) es un enemigo público. En el caso que nos ocupa, vale perfectamente la Junta de Andalucía, con Chaves o Griñán al frente, eso da igual. También sirve Zapatero, cualquiera de sus ministros o Islero, el toro que mató a Manolete. En realidad se trata de decir blanco cuando la Junta dice negro y al revés, provocando notables e injustificables retrasos en los proyectos que más podrían beneficiar a la ciudad y a su economía (el metro ligero, el AVE, la estación de Moneo, etc.). Esta medida se complementa con decir a los cuatro vientos que la Junta discrimina a Granada y que así no hay quien haga nada. Victimismo de garrafón, lacrimogenia de guardarropía, pero eficacísima, según demuestran las urnas. El caso es que en Málaga, también con alcalde del PP no hay ni un solo roce con la Junta, sino una sintonía total.

(Imagen tomada de antoniocasas.es)

 

Cultivado suficientemente el aspecto anterior, búsquense unas señas de identidad, a ser posible, las más  vinculadas a la derecha franquista y cuídense como caldo de cultivo para encizañar y disimular la pobreza en la gestión, la falta de ideas de calado, el vergonzante endeudamiento de las arcas municipales. Por poner un ejemplo clarísimo, instálese una gigantesca bandera nacional, hágase un uso patriotero y defiéndase a capa y espada el valor artístico de la ominosa escultura fascista a José Antonio, una escultura que se erigió (¡menuda erección!) en los años setenta a instancias del padre de Sebastián Pérez, número uno del PP provincial y también edil en la corporación pepetorrista. Otras medidas en la misma línea son quitar las placas simbólicas que los familiares de los fusilados ponen en la tapia del cementerio pidiendo el respeto por sus muertos a manos de la barbarie fascista.

Respecto a las obras “de mejora” de la ciudad, hay que tener muy claro dónde se hacen las obras y para quién, más que nada por determinar la cuantía de las mismas. Zonas de voto popular se llevan unas costosísimas obras, incluso ruinosas y fuera de presupuesto, mientras que barrios donde sus postulados tienen menos éxito tienen las calles levantadas, mal urbanizadas y no hay presupuesto para tapar un bache. La prensa anuncia estos días nuevas obras en la calle Ganivet, obras tan costosas como innecesarias. En cualquier caso, llénese la ciudad de parkings (sobre los que no se va a vigilar el cumplimiento de lo regulado sobre tarifas, en una curiosa negligencia), parkings sobre los que la maledicencia popular (Estos granaínos… ¡hay que ver cómo son!) asegura que están concedidos de forma arbitraria. El hecho es que Pepe Torres (como a él le gusta que le llame la gente) intenta hacer parkings hasta debajo de un colegio público (el del Realejo). También son vistosas las rotondas con esculturas extrañas en lo alto, los paseos donde no hay árboles, el mobiliario urbano costoso, y el cambio permanente de flores en los jardines, sólo por poner unos ejemplos de los económicos “criterios” urbanísticos.

Quien tenga vocación pepetorrista deberá estar dispuesto a usar todos los trucos posibles, sin renunciar a los más sucios, para desacreditar a la izquierda: las barbaridades que se le han dicho en los plenos a Lola Ruiz, la representante de IU hasta hace unos meses; el tono de displicencia; los gestos de grotesca superioridad… la definición como “progres talibanes” de todos los que queremos que se quite la mencionada escultura a José Antonio; el famoso casting para la zarzuela, llevado a cabo directamente por Pepe Torres, para vergüenza de aquellas personas que querían participar en el montaje de una zarzuela y resultó ser una forma de darse autobombo… Respecto a la cultura, al ocio, a los viajes y vuelos baratos, conviene diferenciar lo que son las cosas de los progres y la cultura cañí. El intento de cambiar el papel de la Orquesta Ciudad de Granada (cuyo origen fue una especie de nido de rojos), toda una orquesta sinfónica que llegó a tener un notable éxito, por la Banda Municipal, también de enorme calidad, fue uno de esos ridículos en los que un regidor de una ciudad como la nuestra nunca debería haber caído, pero él lo hizo y consiguió enfrentar dos instituciones, que nunca debieron sentirse antagónicas, sino complementarias.

(Imagen tomada de rotaryclubgranada.com)

 

Los vuelos baratos se quedaron en Málaga, ya que nuestro “arcarde” retiró la subvención y las facilidades. Su concejala de juventud lo resumió magistralmente: “Qué problema es trasponer a Málaga? Son ganas de crear polémicas”.

Finalmente, el pepetorrista a carta cabal debe cultivar una imagen populista, como  de chascarrillo grueso, boina y mondadientes en la comisura del labio, un argumentario de castellano viejo, simple y llano, una broma directa al corazón de nuestros paisanos, un aire de cacique viejo, un dejarse adorar por la masa inerte. Esa imagen se potencia con la instrumentación interesada de TG7, un canal propio de televisión pagado con las arcas municipales, ya de por sí enflaquecidas por los gastos desmedidos en la Gran Vía y la política de derroche. También en un boletín mensual que se llama Paso a Paso, con sus dos “pes” mayúsculas, como si se tratara del PP (qué dirían ellos si, con un gobierno municipal del PSOE, el boletín se llamara, por ejemplo, “Participación Social Obviamente Extraordinaria”).

 

(Imagen tomada de lorealinvisible.blogspot.com)

 

Así las cosas, la prensa de  estos días informa que Inagra, la empresa de la limpieza, va a despedir a doscientos empleados para saldar las deudas municipales. ¡En una ciudad tan sucia como Granada, se despide a doscientos empleados de limpieza, mientras el ayuntamiento se gasta cuatro millones de euros en comprar la cadena de televisión, para darse autobombo…!

Foto propia: la limpieza en la ciudad 1

 

Foto propia: la limpieza en la ciudad 2

 

Foto propia: la limpieza en la ciudad 3

 

Y mientras, este alcalde permanece desaparecido en los grandes retos de la ciudad: Parque Tecnológico de la Salud, organización del tejido empresarial, del pequeño comercio, de la proyección de la ciudad a través del Palacio de Congresos… temas todos en los que ni está ni se le espera…

Es la cara triste de un populista con maneras de cacique del siglo XIX, sólo que en pleno siglo XXI. A ver cuándo las urnas lo echan, que la población ya está más que harta.

Alberto Granados

Modales

17/06/2010

Los que hemos pasado casi cuarenta años como maestros no podemos evitar que nuestra vida haya quedado impregnada de un didactismo crónico y permanente. Nos movemos observando conductas y deduciendo qué tipo de personas las generan o qué expectativas cabe esperar de alguien que despliega tales o cuales modales ante algún hecho.

Debido a esto, anoche volví a casa muy pesimista respecto a una concejala popular que nos trató con un distanciamiento y un autoritarismo inusuales en el seno de la Junta Municipal del Distrito Beiro.

Para quien no sepa a qué me refiero, hay que decir que con fecha 26 de Octubre de 2006 (BOP 225 de 27 de Noviembre de 2006), el Excmo. Ayuntamiento de Granada adoptó el acuerdo de aprobación definitiva del Reglamento de las Juntas Municipales de Distrito, que quedan definidas como “órganos de desconcentración administrativa municipal y de participación ciudadana en el que los vecinos/as integrados/as en el ámbito de un Distrito, podrán realizar propuestas, solicitar y recibir información y supervisar el control de la gestión municipal para la resolución de los problemas en el ámbito del mismo”.

A tales Juntas, que tienen un calendario establecido, asistimos regularmente los distintos colectivos y asociaciones de vecinos, pero son juntas abiertas, por lo que cualquier vecino que lo desee puede asistir e interesarse por el estado de tal o cual decisión municipal relacionada con su distrito. Yo asisto a la referida Junta Municipal de Distrito porque el Alcalde me nombró en su día (ahora va a hacer dos años) vocal suplente, a propuesta del grupo municipal socialista. Desde entonces, he encontrado un clima distendido, dialogante y cierta decepción, pero siempre unas condiciones de respeto y franqueza.

Hasta anoche: la concejala titular, Sra. Carazo, no pudo asistir por enfermedad y delegó la presidencia en otra concejala de su grupo popular. Esta señora, cuando se le pidió el avance de las gestiones propuestas de sesiones anteriores nos dijo que en su distrito ella lo daba a la salida. Nos quedamos perplejos, pues estábamos a punto de empezar los consabidos Ruegos y preguntas, para lo cual necesitábamos saber previamente el estado de lo propuesto en meses anteriores. Nos dijo que ella hacía su trabajo así y ya está. Volvió a repetirlo cuando manifestamos nuestro desacuerdo.

La incomodidad cundió y la franqueza desapareció, así como el tuteo. Finalmente, con modales impresentables, dando un golpe en la mesa, entregó las copias del documento. A partir de ahí, yo hice ademán de cerrar mi carpeta, por si nos levantábamos y nos íbamos, pero nadie se movió y la sesión continuó, en un ambiente desabrido, displicente y desagradable. A la salida, tirios y troyanos comentábamos la escasa cintura de esta señora, la falta de fe en la participación ciudadana, el aire manifiestamente autoritario, los modales chabacanos y cuartelarios… Alguien decía sentirse ofendido, tras dedicar media vida al movimiento ciudadano. Una sesión para olvidar. Y sobre todo: para que no se repita, pues hago el firme propósito de no dejarme insultar cuando una señora edil rebaje su dignidad y la nuestra con modales de niñata.

Alberto Granados

Mis carocas particulares

02/06/2010

Como estamos en Corpus y la Tarasca va a salir dentro de un rato, aquí os dejo las carocas que he hecho yo. No las he mandado porque no creo que hubieran pasado la censura, así que las dejo aquí con la esperanza de que os arranquen una sonrisa y, de paso, os pongo uas imágenes de las carocas “oficiales” de la Plaza de Bibarrambla.

 

 

1

Las arcas de mi Granada

se endeudan corre que corre

por culpa de PPePPe Torre

que la tiene hiPPotecada,

PPa mucho tiempo entramPPada.

 

2

Este arcarde de Granada

dice cada tontería…

¡Su mente está obsesionada

con la Junta Andalucía

que persigue a esta arcardía…!

 

3

Sebastián, que el monumento

resulta más que fascista.

Tú lo miras tan contento,

que papá (del Movimiento)

lo inauguró, el muy artista.

4

Que el AVE llegará arriba

si me dicen que p’abajo

y llegará por abajo

cuando me digan que arriba.

¡La cuestión es dar… trabajo!

 

 

5

Golfo,  indigente y  drogata

topmanta y botellonero…

son los dueños de Garnata,

hecha ya un estercolero,

a pesar de la Ordenanza.

 

6

Un año son doce meses,

Que a mí me parece eterno.

De primavera al invierno

pagando al banco intereses

este arcarde del infierno.

7

Me moriré yo algún día

sin enterarme del dato.

¿Hay aquí encerrado gato?

¿Hay aquí marrullería?

¿Cuánto costó la Gran Vía?

 

8

Arcarde, estuvo muy feo

el desplante al arquitecto.

Un calentón, un cabreo:

no perdió nada Moneo

y a ti se te vio el defecto…

Espero que a vosotros os guste y que no les haga ninguna gracia a quienes yo me sé. Nos vemos en la caseta.

Alberto Granados

Ley injusta

17/05/2010

Allá por el s V a. d. C, Sófocles nos dio una gran lección sobre el espíritu de las leyes. Aún faltaban muchos siglos para Montesquieu, cuando, en su tragedia “Antígona”, la protagonista desafía la prohibición legal de sepultar el cadáver de su hermano Polinices y argumenta sobre las leyes que, siendo leyes legítimamente promulgadas, son absolutamente injustas y, en consecuencia, no obligan moralmente con la misma rotundidad que las leyes técnicamente justas. Agustín de Hipona (el san Agustín de los creyentes) afirma que “la ley injusta no es ley”…

Hace mucho que leí la vieja tragedia griega, cuyo contenido pasó a algún oscuro rincón de mi memoria hasta que el viernes se me volvió a hacer patente al ver las imágenes del juez Garzón saliendo de la Audiencia Nacional, humillado por una ley absolutamente  incongruente, arbitraria e injusta, al margen de las consideraciones técnicas, de las que me declaro un absoluto ignorante.

Que en pleno siglo XXI, un juez sea expulsado de la carrera judicial por una denuncia de un dudoso sindicato y de un partido político de corte netamente fascista es algo tan extravagante como volver a postulados jurídicos primitivos, tales como el derecho de pernada o la ley del talión. Se dirá que dichos sindicato y partido tienen sus derechos. Me temo que no, que sólo tienen una presión mediática donde el derecho procedimental no es justo y su espíritu garantista hace que se imponga la sinrazón. Igual que cuando en una película americana, el asesino sale libre por una nimiedad tal como que no se le han leído sus derechos en el momento de la detención.

Supongo que todo este despropósito ha sido posible por un entramado legislativo complejo y lleno de lagunas y agujeros negros. De otro modo no entiendo que un juez de renombre internacional sea víctima del acoso de la propia ley y se le haga abandonar un trabajo en el que ha brillado al perseguir a Pinochet y familiarizarnos con un principio que me parece irrenunciable: la justicia debe ser universal ante los delitos de lesa humanidad.

 

Dicen que sus instrucciones son técnicamente flojas. No sé juzgar semejante extremo, pero a cambio, al hombre de la calle le (me) parecen justas. Amargarle los últimos años a Pinochet fue, cuando menos, un acto de justicia reparadora para los familiares de sus víctimas. Aquí hubiera pasado otro tanto, pero la derecha ha irrumpido, como elefante en cacharrería, y un juez (para mí, abiertamente prevaricador y connivente con la reacción ultraderechista) cambia toda una tendencia y llegamos al ridículo absurdo de que a Garzón se le admire y premie por su valentía en estos procesos internacionales, mientras aquí se le acusa de prevaricación y se le condena.

Esta situación tan próxima al esperpento, sólo es posible en un caldo de cultivo en el que nuestra derecha aún no ha tenido tiempo de abominar pública y definitivamente del franquismo (pese  a pretender ser una derecha “de centro”, todos los nostálgicos del franquismo están en sus filas). El mismo caldo en el que aún perduran montones de símbolos fascistas en nuestras ciudades (aquí, en Granada, en pleno centro, hay aún un monumento a José Antonio, que no se ha quitado porque lo puso el padre de un alto dirigente del PP local). O se esgrime el ideario de que abrir fosas es reabrir heridas que hace tiempo que están cicatrizadas.

Esta derecha, siempre tan parcial, tan primitiva y tan peligrosa, no se da cuenta de que para que cicatricen todas las heridas, absolutamente todas, hace falta que, de una vez para siempre, se reconozca que muchos de los triunfadores de la guerra acumularon una serie de parcelas de poder político, social y económico a base de masacrar a los enemigos derrotados, aún enterrados en las fosas y cunetas de medio país, con una brutal asimetría de la injusticia histórica, que se cebó con los vencidos.

Hay que decirlo muy alto y claro: cuando alguien viene con lo de las heridas cicatrizadas es que se está haciendo cómplice de una injusticia que dura ya más de setenta años y que, según se ve, está muy lejos de suturarse. Manos Blancas y Falange, dos asociaciones de tan reputada trayectoria democrática, lo pueden impedir para sorpresa de medio mundo, mientras en el PP todos están exultantes y no se les ha oído un solo pronunciamento contra esta vergüenza nacional.

Gaspar Llamazares ha declarado públicamente su desacato a esta resolución tan parcial e injusta. Es un auténtico desafío a uno de los poderes de la organización del Estado. Valiente por cierto. Es rechazar la ley injusta, enterrar a Polinices, desestimar lo injusto de nuestra justicia. Valiente Gaspar, y coherente, como siempre. Yo añadiría que me parece muy sospechoso que Garzón haya caído justamente cuando le ha metido mano al caso Gürtel. Por eso el PP aplaude.

Alberto Granados

Atado

27/04/2010

Lo confieso abierta y públicamente: fui tan ingenuo que llegué a pensar todo aquello que se dijo entonces sobre la transición política española. Acepté la versión oficial de la historia y asumí eso tan reconfortante de que se hizo la mejor transición posible y que el dictador no lo había dejado todo ”atado y bien atado”, como siempre afirmó. En mi ingenuidad, llegué a creer que el franquismo era sólo un pequeño quiste de nostálgicos, algo fácilmente extirpable o llamado a ser reabsorbido por el cuerpo social, fervientemente democrático.

En mi descargo, tendría que decir que así se nos indicó desde la prensa seria, que se aceptó unánimemente por todos los analistas, casi como una verdad axiomática. España había pasado en seis o siete años, de una dictadura a una democracia siguiendo el proceso menos traumático posible. Era verdad que se pactó y se llegó hasta donde se pudo, en medio de un marco abiertamente golpista e involucionista. Era verdad que pasamos un miedo atroz, ya que entre los atentados de ETA y los de la extrema derecha o los excesos de aquellas fuerzas “del orden”, vivíamos la vida en un constante sobresalto, pero seguíamos adelante pensando en un futuro lleno de libertades, en el que el franquismo llegara a ser sólo un recuerdo lejano y desvaído.

Sin embargo, la derecha cavernaria que nos ha tocado en suerte, que nunca aceptó el resultado de las urnas del 14M de 2004, ha estado creando un caldo de cultivo abiertamente peligroso. En su afán de perjudicar a Rodríguez Zapatero, no ha vacilado en ir incubando los huevos de mil serpientes desestabilizadoras. No se nos olvide que aún no han hecho un solo gesto de repulsa al franquismo. Que aquí, en Granada, donde asesinaron a Lorca, hay aún un monumento a José Antonio que el ayuntamiento se niega a quitar atribuyéndole un cierto sentido artístico que Cultura desmiente (en el fondo, está el vínculo familiar entre alguien de la cúpula provincial del PP y quien erigió el monumento fascista en los años sesenta).

Yo estoy empezando a dejar de ser un ingenuo y me doy cuenta de que la transición no fue tan modélica, ya que se dejaron muchos cabos sueltos, que misteriosamente hoy vuelven a estar atados y bien atados: seguimos bajo el chantaje de la iglesia católica y su conferencia de obispos; la administración de justicia es abiertamente injusta; el mapa de las autonomías está seriamente amenazado por esta derecha errática, dispuesta a aprobar en Andalucía lo que en Cataluña le parece inconstitucional; la judicatura parece un patio de recreo (con perdón de los críos, que salen perdiendo en la comparación) y los grupos fascistas, como falange, siguen luciendo sus símbolos, como si no constituyeran una clara y flagrante apología de su peligrosa ideología. Verlos ahora acusando a Garzón es una cruel burla a la ciudadanía, que nos manifestamos sin comprender absolutamente nada, viendo tal cúmulo de contradicciones que creemos estar en una pesadilla kafkiana.

También me doy cuenta de que los dos grandes partidos, uno de ellos  el mío, han sido abiertamente complacientes con esta situación, al no depurar todas aquellas instancias en las que se basa el estado de derecho y dejar tal nivel de prestigio en todas las instituciones, que nunca hubiera la más mínima sospecha en torno a ellas. Es que han pasado treinta años, todo un largo período de historia que debiera haberse dedicado a apuntalar los logros obtenidos. Que hace sólo unos meses, la guardia civil se pasease por los archivos de las clínicas abortistas y se detuviera a las pacientes de dichas clínicas, me parece un insulto a la razón. Que el juez Varela trate de enjuiciar a Garzón por ir abiertamente contra el franquismo, es una vergüenza internacional. Que Rouco diga que la religión no pertenece sólo al ámbito individual, es dejar que nos tome el pelo sin el más mínimo respeto por la ciudadanía laica.

Aquí, los dos partidos mayoritarios, que ambos han gobernado durante varias legislaturas, tendrían que haber sido unánimes y desautorizar, sin una sola fisura, todas y cada una de estas situaciones, pero al PP le interesa socavar y desgastar a Zapatero (además de distraer la atención sobre unos dinerillos del caso Gürtel) y no ha vacilado nunca en oponerse a estas maniobras desestabilizadoras. Es posible que, si alguna vez llegan a gobernar, entiendan que han sembrado de minas la convivencia, minas que además pueden estallarles a ellos mismos.

Hace unos días hacía una reflexión junto a un par de amigos: ¿de qué le sirve a un partido político obtener el poder si no va a cambiar la sociedad? ¿Sólo para tenerlo? Ya se está viendo el resultado: de aquellos polvos estos lodos chapuceros, vergonzantes, antidemocráticos que nos recuerdan que el franquismo está atado, y bien atado, a esta gente alineada junto al PP.

Alberto Granados

Paráfrasis

22/04/2010

Hay un poema que se suele atribuir erróneamente a Bertolt Brecht, aunque lo escribió, en 1939, el teólogo alemán Martin Niemöeller. Dice así:

Cuando los nazis vinieron a por los comunistas,

guardé silencio,

porque yo no era comunista.

 

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,

guardé silencio,

porque yo no era socialdemócrata.

 

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,

no protesté,

porque yo no era sindicalista.

 

Cuando vinieron a buscar a los judíos,

no protesté,

porque yo no era judío.

 

Cuando vinieron a buscarme,

no había nadie más que pudiera protestar.

(Martin Niemöeller, 1939)

(El Roto en El País, 19 de abril de 2010)

 

 

Como esto de un blog se basa, fundamentalmente, en la complicidad con los lectores, hoy os traigo una versión del mismo poema, que me he permitido la licencia (amplísima licencia) de parafrasear a la santa medida de mi capricho y arrimando el ascua a mi sardina (que, entiendo, es la buena). Es esta:

 

 

Cuando los populares atacaron la verdad,

ensuciando la victoria de Zapatero,

inventando un complot inexistente,

mintiendo sobre la “traición” a las víctimas de ETA,

sobre la ruptura de España…

guardé silencio,

porque yo no era socialista.

 

Cuando los populares volvieron a mentir

sobre connivencias del Fiscal General,

del Tribunal Constitucional, del Supremo,

de la Audiencia Nacional, del poder judicial…

guardé silencio

porque no me gustaba Zapatero.

 

Cuando los populares dijeron

que las bodas entre homosexuales destrozaban la familia,

guardé silencio

porque yo soy heterosexual.

 

Cuando los populares dijeron

que Educación para la ciudadanía era doctrinaria,

guardé silencio

porque no tenía hijos en edad escolar.

 

Cuando los populares dijeron

que lo del Gürtel era una fruslería,

guardé silencio

porque pensaba que todos los políticos eran iguales.

 

Cuando los falangistas, con el apoyo de los populares,

enjuiciaron al juez Garzón por investigar el franquismo,

guardé silencio

porque creía que el franquismo ya estaba superado.

 

Cuando ya no quedaba ni uno solo de los logros democráticos,

que tanto trabajo había costado conseguir tras la muerte del dictador,

porque los populares los habían ido minando,

comprendí que la ola conservadora

nos iba a destrozar el futuro a todos, irremisiblemente,

pues eran el franquismo redivivo.

Alberto Granados

Garzón

14/04/2010

Cuando abandoné mi anterior blog, decidí desglosar en el futuro los contenidos humanísticos de lo militante. Para ello, hace casi un mes, abrí el blog http://albertogranados.wordpress.com en el que he ido haciendo aparecer unas cuantas entradas que ya acumulan más de 2.200 visitas.

Hoy toca echar a andar la parte militante, inaugurando este nuevo blog, en el que trataré los temas ideológicos que me preocupan: la amenaza que para mí supone el PP, la defensa de la ideología socialista y mi desafección absoluta por las religiones, especialmente por la que, desde mi punto de vista, nos está chantajeando permanentemente, sin asumir que una religión es algo que sólo pertenece al ámbito privado de la conciencia de cada uno, sin poder abrogarse ninguna otra capacidad política.

Hoy abro este blog con un texto que no es mío, pero que quiero difundir, dada la gravedad de lo que la derecha pretende hacer con el juez Garzón, que es tanto como decir con todos nosotros. Dice así:

Según las encuestas, muchos de nuestros ciudadanos tiene una pobre opinión que de la justicia en su conjunto.

Baltasar Garzón es un juez singular que despierta filias y fobias por sus actuaciones. Su trayectoria ha tenido gran impacto mediático, político y también social en muchas ocasiones. Por esa razón, muchos de nosotros podemos tener opiniones ambivalentes respecto a su papel como juez.

Pese a ello, creo que en este momento, apartar a Garzón de las causas que sigue, tiene poco que ver con salvaguardar la pureza del procedimiento judicial. Por el contrario, está más cerca del interés en que escapen de la acción judicial los imputados en la trama Gürtel y en dejar sin efecto la reparación democrática pendiente e imprescindible que se debe a las víctimas del franquismo.

Por esa razón te sugiero que leas este texto y que obres en conciencia

Una nueva iniciativa de apoyo al juez Garzón. Esta vez promovida por el ex-fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, quien propone enviar masivamente al Consejo General del Poder Judicial un escrito pidiendo que no se inhabilite a Garzón.

     

Esta iniciativa forma parte de la movilización social que se ha desplegado en las últimas semanas después de que el CGPJ tenga en sus manos la inhabilitación del juez que intentó juzgar los crímenes de la dictadura fascista en nuestro país. El escrito debe ser remitidlo a la siguiente dirección:

 

Ante la posibilidad de que la dirección webmaster@cgpj.es se bloquee y elimine los correos recibidos sin más. El CGPJ tiene para atención ciudadana el correo atencionciudadana@cgpj.es donde esos mensajes sí serían recibidos por alguien de la organización.

 

Animaos a enviarla y a difundirla entre vuestros contactos. No debemos permitir esta perversidad y humillación a las víctimas de la dictadura franquista, la Justicia y la democracia.

 

El texto puede ser algo así:

 

Sr. Presidente y Consejeros del Consejo General del Poder Judicial.

 (Nombre y apellidos), con DNI ………………….. y con domicilio en ……………………, C/ ……………………………

 

EXPONE

 

Ante la noticia de que en fecha próxima han de resolver sobre la “suspensión de funciones” del magistrado D. Baltasar Garzón por razón los procedimientos judiciales incoados contra el mismo por el Tribunal Supremo, como ciudadano/a de un Estado Democrático de derecho y en el ejercicio del derecho de petición, reconocido en el Art. 29 de la Constitución y desarrollado por la L.O. 4/2001,

 

SOLICITA

 

de Vds, con el respeto debido, pero también con la máxima energía, que no acuerden dicha suspensión de conformidad con las fundadas razones de la Fiscalía General del Estado. En caso contrario, la decisión causaría un gravísimo perjuicio al principio constitucional de independencia judicial y a los valores democráticos constitucionales, así como a la imprescindible credibilidad interna y externa del sistema judicial español, como poder esencial del estado y garante de los derechos de los ciudadanos.

 

Atentamente.

 

 

(Nombre y apellidos)

 

 

 

 

Creo que la situación que representa la absurda querella contra el juez, supone uno de los atentados más graves contra la democracia: Falange sienta en el banquillo al juez que trata de juzgar, siquiera simbólicamente, la represión del franquismo y sus verdugos. Surrealismo puro devenido en estúpida actualidad.

Leed el texto anterior y, si estáis de acuerdo con su contenido, no os dejéis llevar por la pereza.

Alberto Granados


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