Difícil, muy difícil

Dice Javier Arenas en El País de hoy (edición de Andalucía) que ser del PP en esta comunidad es “difícil”  porque “el que ha querido buscar un chollo, un cargo o un coche oficial se ha ido a otro lado”. Siempre he admirado la portentosa capacidad de análisis que este político ha demostrado durante toda su vida hacia nuestra tierra, algo que quedó claro cuando, estando él en el Gobierno central, éste se cargó el subsidio agrario, en una zona de agricultura estacional y paro crónico desde hace milenios.

(Imagen tomada de identidadandaluza.wordpress.com)

 

El señor Arenas añade que “en los pueblos donde hay alcaldes del PP se vive mejor que en los de al lado donde no gobierna el PP”. Lo hace sin anestesia, sin apoyarse en el rigor de los datos estadísticos, ni en hecho objetivable alguno: él no lo necesita. Él, que sabe manejar los hilos del poder con aire de señorito sevillano, no necesita esa contingencia de los datos y las comprobaciones: lo que dice lo dice con tal aplomo que, incluso siendo una majadería, queda revestido de verdad axiomática, de hecho incontrovertible, de principio básico de un sistema.

El señor Arenas, que lleva perdiendo elecciones toda su vida, al igual que su jefe nacional, demuestra su enorme capacidad para decir lo que haga falta sin el más mínimo sonrojo. A fin de cuentas, se atrevió a crear una teoría política, la de la alternancia, llena de sensibilidad paternalista: puesto que los andaluces no sabemos bien a quién votamos, nos suelta ese concepto según el que hace falta que los dos partidos alternen en el poder, sencillamente porque el resultado de los comicios de los últimos veinticinco o treinta años no le ha sido favorable. Es como cargarse la esencia misma de la democracia, pero eso no le resulta grave: su mentalidad está apoyada en el caciquismo, ahora remozado de neoliberalismo, en el ”usted no sabe con quien está hablando”, en toda una historia, esta sí verificable, que nos habla de la derecha andaluza, siempre insolidaria y ausente de los problemas sociales. Esa derecha de casino, escopeta, perro y cofradía.

Creo que hay otra explicación: en Andalucía es difícil, muy difícil ser del PP porque existe una cultura del hambre, de la falta de expectativas, de la compra de votos, de compra de voluntades y de uso partidista de la autoridad. Esa cultura, señor Arenas, metida a sangre y fuego en las generaciones mayores, lleva volcándose en las urnas desde que existen las instituciones andaluzas, por mucho que a usted le pese. Usted y los suyos representan lo más rancio del pensamiento y de la práctica política para los andaluces.

Por eso resulta difícil, incluso tras el desgaste y la crisis, que usted pueda llegar, porque lo vemos como una amenaza, nunca como una solución a nuestros problemas. Usted, que pide comisiones para los casos de corrupción (menciona Mercasevilla) no tendrá la más mínima credibilidad mientras no quede patente su apoyo a la transparencia absoluta en el caso Gürtel, que se nos presenta, muy esquemáticamente, así: un delincuente, un aquiescente; un delincuente, un aquiescente; un delincuente, un aquiescente… Eso sí es alternancia.

Alberto Granados

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2 comentarios para “Difícil, muy difícil”

  1. konan Dice:

    Bien dicho.

  2. Miguel Dice:

    Mirada torva la del señor Arenas Bocanegra (añádase siempre el 2º apellido)

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